Capítulo anterior
Capítulo 1
Xavier puso la mano en el sensor de apertura de la puerta de la bodega, no lo pulsó, dejó que el leve subidón alcohólico de la bebida de cebada sintetizada se evaporara antes. No le afectaba el alcohol tanto como al resto de tripulantes, los demás creían que era porque bebía más a menudo que ellos, y él no se planteaba el porqué, simplemente era así. Lo que sí que tenía claro era que no iba a acudir a Dee con ese tema, no quería que le usara de cobaya con sus drogas artificiales, ya había visto lo que había pasado con Pregadeu, todos lo habían visto y a nadie le gustaba hablar de ello.
Con la mente más clara, salió de la bodega y entró en el pasillo oscuro. El mecanismo de cierre de la puerta de la bodega se activó en cuanto salió de la estancia, al mismo tiempo, el sistema inteligente de iluminación apagó la única fuente de luz sobre el pasillo. En momentos como aquél se ponía de manifiesto que la eficiencia energética no se adaptaba a la comodidad humana. Menuda mierda de herencia que nos dejaron los habitantes del s. XXI.
Sólamente había dado un par de pasos por el pasillo cuando volvió a oir la misma respiración inquietante. La notaba cerca, muy cerca, suficientemente cerca como para que se erizara el vello detrás de sus orejas. Suficientemente caliente como para que no fuera producto de su imaginación. Suficientemente familiar para que su cuerpo se tensara y sintiera algo parecido al miedo. Notó una presencia detrás suyo y súbitamente “algo” le propinó un empujón fortísimo que le arrojó hacia la pared.
Ágilmente Xavier se dio la vuelta para evitar caer de boca al suelo, apoyó un brazo para frenar su cuerpo y se dispuso para el ataque instintivamente. No tuvo ocasión porque algo se sentó sobre su pecho, bloqueando con sus piernas los brazos del pobre tripulante. El brillo azulado volvió a sus ojos, la adrenalina hizo el resto, cuando experimentaba esa transformación se volvía más rápido, más fuerte y más ágil. Su visión se volvía más clara, empezaba a vislumbrar algo en la oscuridad, desgraciadamente su transformación era un proceso gradual y sólamente era capaz de distinguir poco más que sombras. Consiguió girar su cuerpo suficiente como para desequilibrar a su agresor, su brazo izquierdo quedó libre para intentar apoyarse, cada vez su vista era más clara. De hecho tuvo una visión clarísima de un puño en su cara. Perdió el conocimiento inmediatamente.
Se despertó sin saber cuánto tiempo había pasado, se maldijo a sí mismo por no haber estado suficientemente en guardia y por no haber tenido los sentidos alerta, se prometió a no volver a pensar con sus órganos genitales ni a nublar su consciencia con el alcohol nunca más, aunque en el fondo sabía que eso no iba a pasar nunca. Intentó moverse pero no pudo, se encontraba bocabajo, atado de pies y manos, con los brazos recogidos detrás de su espalda y absolutamente indefenso. Le dolía enormemente la boca, estaba sangrando, pero debido a su posición la sangre entraba por sus orificios nasales, llenando su cerebro de una horrible sensación dulzona. Notaba que el brillo azulado bajo sus ojos seguía presente, vio que no estaba solo en la bodega, una figura estaba recostada sobre uno de los contenedores de carga, bebiendo directamente de una botella, observándole directamente:
- Por fín estamos despiertos, ¿eh? ¿Nos duele mucho?
- ¿Quién eres tú? ¿Por qué me has atacado?
- No deberíamos hacer estas preguntas. Sabemos la respuesta
Xavier observó a su captor. Su postura era extraña, medio retorcida, tenía una abundante mata de pelo que le rodeaba la cabeza confundiéndose con la barba, larga y lisa, que llegaba hasta el pecho. Era corpulento, especialmente sus brazos, casi tan gruesos como los del Troll, pero con la musculatura más definida. Sus manos se encontraban cubiertas por unos guantes sin dedos, puesto que tenía unas uñas largas como su dedo pulgar, gruesas y desde esa distancia, afiladas y peligrosas. Iba vestido, igual que él, con un uniforme de la corporación. Su rostro era inquietante, sus ojos parecían brillar en la semioscuridad de la estancia, iluminando su cara con una especie de brillo azulado. Poderosamente familiar, inquietantemente cercano.
- Creo que te conozco
- Por supuesto que nos conocemos
- ¿Qué haces aquí?
- Hemos venido a hablarte de nuestro destino
- Qué coño me importa a mí tu destino. ¡Suéltame o …!
- ¿O qué? – interrumpió la criatura
- ¡Te cortaré en dos!
- No nos asustas, nunca podrías hacernos daño – La criatura miró a Xavier fijamente. Sintió como su sangre se helaba en las venas. – Hemos de hablar
- Habla, pues.
- Estamos hartos de que no nos hagas caso, siempre hemos estado ahí para tí, dispuestos a darlo todo y tú te resistes a escucharnos.
-¿Cómo? ¡Pero si nunca te había visto! ¡No te conozco!
- ¡No reniegues! Nacimos juntos y nunca podremos separarnos, por muy fuerte que lo intentes
- Estoy a punto de volverme loco.
- No estamos locos, no. ¿No has notado nada especial estos días? ¿No tienes más hambre de la habitual? Nosotros sí. ¿No tienes más sed de la habitual? Nosotros sí. ¿Esas criaturas de Densho Prime no te han recordado nada?. A nosotros sí.
- No entiendo ni una palabra de lo que estás diciendo – Xavier estaba cada vez más confundido, alucinando con la doble personalidad de la criatura que tenía delante. Culpó a Pregadeu por no haber estado atento durante la huída del planeta, seguro que su captor había aprovechado algún hueco durante el cierre de la compuerta y ese imbécil era el encargado de su custodia. ¿Por qué demonios no había accionado los sistemas de purga? ¿Por qué ese imbécil no había dado la voz de alarma? Ese maldito cabronaz..
- ¡PREGADEU NO TIENE LA CULPA, JODER! ¡Deja de culpar a los demás y afronta la realidad bastardo! – gritó la criatura. Lanzó un patada a la altura de la cabeza de Xavier, impactando en uno de los contenedores. La cabeza de Xavier acusó el impacto sónico.
- ¿Puedes oírme? ¿Estás en mi cabeza?
- Por fín veo que empiezas a hacernos caso.
- ¡Desátame!
- Tú mismo, esas cuerdas sólamente existen en tu imaginación.
Al instante Xavier se encontró a sí mismo derecho, con los pies en el suelo y la criatura ante sí. Si había sido capaz de desatarse sencillamente pensandolo quizás esa molesta criatura desaparecería igualmente. Cerró los ojos y casi inmediatamente una voz susurró en su oído.
- No va a resultar tan sencillo – Su aliento era caliente y olía endemoniadamente mal, entendió que no serviría de nada. Cuando abrió los ojos la habitación parecía encogerse sobre sí misma, se mareó levemente:
- No me encuentro bien.
- No te encontrarás bien hasta que no resolvamos nuestros problemas. No encontrarás la paz hasta que vengues a nuestro pueblo. Ahora ya has pisado Densho Prime, el polvo negro ha entrado en tu cerebro y por fín podremos reclamar lo que es nuestro, el plan está en marcha.
- Detente, no te sigo. ¿Plan? ¿Qué plan? ¿Nuestro pueblo? Yo nací en la colonia EXB00X-3, no tengo nada que vengar.
- ¿Padres?
- No les conocí, me crié en un centro de … Un momento
- ¿Cuáles son tus primeros recuerdos?
- ¡A tí que coño te importa! – Xavier no tenía primeros recuerdos, en su hogar de acogida le explicaron que la adicción a las drogas de sus padres biológicos habían provocado pequeñas lagunas mentales en su etapa infantil y es por ello que tenía la sensación que su vida había empezado cuando entró en la academia militar como cadete.
- Somos los Ovalmus, del planeta Esterpa, nuestro pueblo era cruel y orgulloso. Dominábamos el arte de la metamorfosis animal y éramos hábiles luchadores. Densho Prime nos atacó, no pudimos hacerles frente, eran mucho más numerosos que nosotros. El gran sacerdote Temakel creó un plan maestro para la reconquista, transformó los cadáveres de cada uno de los guerreros Ovalmus en polvo negro y con la energía resultante fue capaz de concebir a un heredero al que envió lejos con la esperanza de que fuera el paladín de los nuevos tiempos. El polvo negro que hemos respirado en Densho Prime es la consciencia colectiva de nuestro pueblo perdido, la energía perdida de una civilización desaparecida, debemos volver allí y vengarnos. ¡POR ESTERPA!
- Esto me supera, tendré que hablarlo con el capitán. Supongamos que te creo, gatito. ¿Cómo coño voy a vencer a esas criaturas?
- Busca en tu interior, de momento ya nos has encontrado.
…
La puerta del compartimento de la princesa Juanan se abrió, acababa de salir de la cámara de purificación líquida y miraba a Xavier con impaciencia.
- ¿Qué coño quieres? ¿Por qué has venido a mi compartimento? ¿Cómo es que te brillan los ojos?