circofreak
Inicio > Ocio, Relatos > Relato Troll – Capítulo 11 – La sala del doctor

Relato Troll – Capítulo 11 – La sala del doctor

Domingo, 15 de marzo de 2009 Froi Dejar un comentario Ir a comentarios

Capitulo 1

Capitulo Anterior

Dolor…Dolor…Mareo… El tiempo se para, los sonidos se amplifican, y de repente todo pasa rápidamente. Es como si el tiempo fuera un muelle comprimido por una mano virtual desde su estado de reposo hasta perder toda su elasticidad, el tiempo se ralentiza, y tras llegar a este punto la mano suelta el muelle liberando toda la energía acumulada y hace que el muelle sobrepase su punto de equilibrio, el tiempo se acelera. Y este proceso se repite continuamente en la mente de Erny. Solo a veces, cuando el “muelle” pasa por el punto de equilibrio Erny recupera algo de consciencia y control, o cuando algún capullo entra en la sala de operaciones berreando o dando coces. La droga que le había administrado Dee hacía su efecto, pero no era muy eficaz en su organismo. Los cristales de ocio que consumía diariamente eran más eficaces para controlar su dolor, herencia de su anterior reconstrucción. No se acostumbraría nunca al dolor, pero tendría que aprender a convivir con el porque le acompañaría el resto de su vida. No era un superhombre, no aguantaba bien el dolor. No estaba preocupado por su pierna, ni tan siquiera por su cara. Ya había pasado por esto antes. Al fin y al cabo era solo una reconstrucción parcial, nada comparado con la anterior, con la “fabricación”, como la habían llamado los doctores. Casi había perdido su “segundo ojete” en el proceso de “fabricación”.

Erny giró su cabeza y se encontró mirando fijamente la cara de Dee. Los ojos de Dee, enrojecidos, mostraban en cambio una sensación de paz interior. Paz e incluso satisfacción.


- Hola amiguito. Ya tenía yo ganas de encontrarme “a solas” contigo. Siempre me he preguntado que se sentiría con uno de estos “ojetes” nuevos. ¿Disfrutas mucho? ¿Eh? Te gusta meterte bombillas del tamaño de un quiste de Krayash’k por el segundo agujero ¿eh? Dime! Holaaaaa! No, no te vayas aún, cuéntamelo trozo de carne! ¿Estás ahí? Abogadooooo, abogadoooo..


- Veve..te…a…la…la…mi…


Las drogas hacían que escuchase su propia voz amplificada y retardada, como cuando escuchas el eco de tu propia voz con retardo en un locución por radio. Odiaba esa sensación que se había convertido en una de las torturas Samorritas más famosas. Tras meses escuchando tu propia voz como un eco te acababas volviendo loco y a merced de tus torturadores. Y el no había sido diferente.


- Muy bien, amigo, vamos ver como es ese segundo agujero de tu culo…


Dee introdujo unas pinzas en el orificio y extrajo una muestra de epiteliales. A continuación volvió sobre sus pasos a la mesa de monitorización.

Su mente alucinaba. A veces veía formas, redondas como los soles de Xenon. Ah! Xenon! Que lejos quedaban esos días! Que bien se lo había pasado siendo el príncipe de la casa de Xenon, siendo Ernyha’n, segundo en la sucesión al trono. Los Xenonitas eran gente sencilla y fácil de engañar y su situación social ventajosa facilitaba la tarea. Su sociedad se basaba en el culto a la naturaleza, el respeto por los dioses de la tierra, el cielo y el fuego que veían representados en sus tres soles. Los pequeños Xenonitas aprendían desde muy pequeños a mimetizarse con su entorno y a escuchar lo que el silencio les tenía que decir, a meditar. Se hacían expertos combatientes en la lucha cuerpo a cuerpo, porque estaba prohibido portar armas de proyectiles o de energía. Solo alguno elegidos para entrenarse en la academia central tenían este privilegio, y se dedicaban en cuerpo y alma porque su cometido era la protección de su planeta de agresiones externas. Adaptados a su entorno natural, Xenon no era un planeta tecnológicamente agresivo, aunque sí tecnológicamente avanzado. Habían llegado a su estado actual tras pasar por cruentas guerras, la última de las cuales empleando armamento de fisión nuclear con resultados funestos para todo el planeta y para sus habitantes. La recuperación había sido lenta, la vegetación había vuelto a crecer, de otra forma, más exuberante, y los Xenonitas también habían cambiado. Todo habitante del planeta había sufrido las consecuencias de las mutaciones. Siglo tras siglo se había asentado la mutación genética hasta generar una nueva raza de Xenonitas. Esta particular mutación cambió por completo la sociedad Xenonita, tal y como la habían conocido. Todos los individuos nacían hembra y al llegar a la edad adulta decidían su sexo en una ceremonia privada. Esta ceremonia podía durar meses, hasta que sus genitales se adaptaban lenta y sutilmente a los propósitos de su mente. Desaparecían las mamas y crecía el aparato reproductor masculino, pero no desaparecía el aparato reproductor femenino, con lo todos los Xenonitas, machos o hembras, disponían de un “ojete”. Este orificio era el punto de placer de las Xenonitas, pero en los Xenonitas macho, aunque inicialmente experimentaban una primitiva sensación de placer, pronto se convertía en una profunda sensación de dolor que solo se mitigaba excitando aún mas el orificio, entrando en un espiral placer-dolor, pudiendo acabar en la muerte del sujeto. El descubrimiento por otras razas del universo de los Xenonitas y a su vez de su morfología puso de moda una nueva forma de satisfacción. Los primeros visitantes extraXenonitas acudían al planeta a implantarse ese segundo agujero anal y experimentar esas nuevas sensaciones, limitando ese punto final. Luego, este tipo de cirugía se extendió por toda la galaxia superando en sucesivas versiones ese punto final.


- Hola! Amigo, tu eres algo diferente de lo que aparentas. Este “ojete” no es artificial. Las epiteliales que he extraído no contienen la cadena de ADN estándar. Tus epiteliales son propias…Dime, amigo, ¿qué eres, o mejor, de dónde eres? Vamos dímelo, tu eres Xenoniano ¿eh? Pero como…


Dee era bastante competente como médico y no tardaría en adivinar como había llegado a ese estado. Los Samorritas habían hecho un buen trabajo despojándole de su identidad, pero la cirugía reconstructiva, o mejor dicho, de “fabricación”, también dejaba huellas. Tras ayudar a los Samorritas a invadir su planeta natal, se deshicieron de el como si de un perro se tratase. Lejos quedaron las promesas de gobernar como heredero su planeta siendo satélite de Samorrea.

Ernyha’n tardó mucho tiempo en encontrar la pista de su hermana, y esa pista le condujo a la “Calypso”. Su entrenamiento para mimetizarse con su entorno y su entrenamiento con armas de energía como miembro de la realeza Xenoniana le ayudó a entrar a formar parte de la tripulación. Casi siempre pasaba desapercibido para el resto de la tripulación. Le gustaba observar.

El sonido de la compuerta del compartimento le sacó de sus pensamientos. Dee aún estaba en la sala, absorto en el monitor de reconstrucción. Su viciosa cara se veían reflejada en el mismo. Dee giró su cabeza hacia la compuerta y miro la figura de Froi, intercambiaron varias frases que Erny no consiguió entender y acto seguido Froi salió de la sala. Hablaban una extraña jerga. La droga que le había suministrado Dee perdía poco a poco su efecto y Erny podía pensar más claramente. Ahora podía concentrarse mejor y recordó la noche anterior, cuando estaba en la bodega de carga. A causa de los dolores por la “reconstrucción” le costaba dormir, y se levantaba en plena noche a dar una vuelta por la “Calypso”. No solía encontrarse con nadie en su habitual ruta y mucho menos a Froi y aún menos en la bodega de carga. Le gustaba la bodega de carga. Su silencio, interrumpido por el zumbido constante de los motores, más agudo si se habían puesto en marcha los de hiper-impulso, le recordaba en cierta forma a su planeta natal. Esa noche, mientras se encontraba sentado meditando intentando relajarse, oyó la compuerta abrirse. Unos pasos se dirigieron a la parte posterior, se detuvieron, y tras unos instantes volvieron por por donde habían venido y salieron por la compuerta. Erny no pudo ver de quien se trataba porque unos bidones de carga se lo ocultaron, pero pudo escuchar claramente una melodía silbada por el personaje que entró, una antigua marcha imperial que solo había oído a una persona: Froi.

Capitulo Siguiente

Posts relacionados:

  1. Domingo, 15 de marzo de 2009 a las 16:16 | #1

    Excelente! Esto se está complicando un montón! Mola mazo. Al final para seguir el relato se va a necesitar un diagrama de clases!

    ¿A alguien le apetece empezar a cerrar tramas? Si seguimos así cuando alguien intente llegar a un final lo va a tener más complicado que un guionista de “Los Serrano”… oh wait!

  2. trollcruise
    Domingo, 15 de marzo de 2009 a las 22:18 | #2

    Mola….bueno…cada uno es libre de abrir y cerrar las tramas que quiera en su episodio…a ver como evoluciona esto……Proximo capitulo escrito por Electrocalico….. si nadie nuevo se coge el 13 … me lo pido yo

  3. Lunes, 16 de marzo de 2009 a las 15:57 | #3

    Faltan mujeres en esta tripulación, ¡quiero escribir algo melodramático! ¡abrid las ventanas de la nave para que entre el aire! ¡Cuánta testosterona! Me pido el capítulo 14.

  1. Martes, 17 de marzo de 2009 a las 08:24 | #1
  2. Martes, 17 de marzo de 2009 a las 08:54 | #2