Acusados: Suma y sigue
Esta semana ha habido sesión doble de “Acusados”, recuperar el tiempo perdido la semana pasada me ha costado tres días de bittorrent y justo ahora ha terminado el capítulo 8 en su emisión habitual en tele5.
La sensación de la serie no es mala, el nivel se mantiene, pero tampoco es que se esté convirtiendo en la polla en vinagre. En el punto actual en el que estamos la posible dualidad moral de la jueza Ballester se está desvaneciendo, la estamos viendo cada vez más frágil y expuesta, la maldad escondida que parecía que tenía en los primeros capítulos se está desplazando su hija mayor “la Serrana”, a priori no me parece una actriz con suficiente fundamento para aguantar el personaje y estoy un poco harto de depositar confianza en “ya veremos cómo avanza la cosa”. Creo que la trama se desenvuelve demasiado poco a poco, después de 8 capítulos creo que todas las cartas deberían estar sobre la mesa y me da la sensación de que esto no es así. No tengo ni idea del número total de episodios, lo ideal serían unos 13 en una única temporada, pero me parece que esta puta televisión que tenemos en este país nos alargará la emisión como un mal chicle, eso me decepcionaría, y mucho.
Por el momento, las motivaciones de todos los personajes que en el primer capítulo se mostraban absolutamente ambiguas, se han resuelto de una forma demasiado “blanca”, encuentro a faltar un personaje realmente malvado, descartada la jueza, sólamente nos queda de la Torre con algunos arrebatos de furia desatada y el enigmático abogado que aún se encuentra en el punto del primer día, uno de los personajes a explotar. Personalmente encuentro a ese personaje especialmente inquietante porque se parece muchísimo al director financiero de la empresa donde curro, pero eso es una anécdota personal que no interesa a nadie, olvídalo.
Mi adorada Sílvia Abascal parece que ya ha empezado a dejar de ser la “supersufridora” y finalmente ha salido del hospital, resolviéndose su secuestro favorablemente, aunque hay una especie de “síndrome de estocolmo” en sus motivaciones que me parece un poco vomitivo. La pobre alma cándida de su secuestrador parece que también esconde algo, algo suficientemente importante como para que Laura deje de comportarse como una pánfila.
En resumen, una semana más nos quedamos con la sensación de “a ver cómo sigue esto”, pero ya me empieza a jorobar que la serie avance a un ritmo tan lento.
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