Relato Troll. Capítulo 14: Despertar (I)
Pere se relajó en su camarote. La verdad es que lo necesitaba porque la lucha lo había dejado exhausto. No ya físicamente, sinó mentalmente. Era consciente de que el resto del equipo confiaba en él para salir de situaciones difíciles, para tomar decisiones rápidas y que no fueran equivocadas, y eso añadía un peso enorme en su conciencia. Pero no debía mostrarse débil porque de lo contrario, parte de esa confianza se truncaría y cuestionarían sus decisiones. No había pasado hasta el momento pero podría ocurrir. Había notado cambios en el comportamiento de los integrantes del grupo. Nada importante, detalles. Sobre
todo en Froi. Ya no hablaban tanto como antes. Seguía siendo su mano derecha pero notaba un muro invisible que los separaba.
¿Qué había podido pasar? Habían pasado por mucho juntos, quizás la amistad se había erosionado con el tiempo. Al fin y al cabo la gente cambia. Pero había algo más, no era simple frialdad, a veces vislumbraba un destello de odio reflejado en sus ojos. Un día de estos tendría una conversación seria con Froi. Pero hoy no, no era el momento.
Pere se dirigió a una consigna en un rincón del compartimento. La abrió y sacó un objeto metálico del que colgaba un trozo de metal con forma alargada, con un aro en un extremo y un trozo plano y rectangular en el otro. La parte rectangular tenía una serie de dientes y surcos. Así como con la música, los gustos de Pere por la decoración incluían objetos del siglo XX. Le gustaba el ambiente cálido y tranquilo que transmitía la madera casi natural con la que se construían los muebles por aquella época. Pere agarró el trozo de metal por el lado que tenía el aro y se acercó a un mueble con aspecto muy antiguo, situado en la pared justo en frente de la consigna. Introdujo el trozo de metal en un orificio en la puerta del mueble y lo giró en sentido antihorario. La puerta hizo un ruido metálico y se abrió. Pere extrajo del interior un contenedor de vidrio, una antigua botella con un líquido marronáceo en su interior. Derramó parte del líquido en un vaso y con el vaso en la mano derecha y la botella en el la otra se dirigió a una ventana por la que podía ver las estrellas. Mientras contemplaba el espectáculo con su mano derecha daba pequeños círculos para mover el líquido del vaso antes de llevárselo a la boca.
Su mente comenzaba a relajarse. Como siempre que lo hacía, el recuerdo de ella volvía. Aún se acordaba de la primera vez que la vio en Densho-Prime, enfundada en su uniforme militar. Un recuerdo dulce. También se acordó del día en que la perdió para siempre exhalando su último suspiro entre sus brazos. Un recuerdo amargo. Tiempo después aún notaba que no lo había superado.
Cuando gran parte de la adrenalina hubo dejado su cuerpo, empezó a notar un líquido caliente y espeso bajando por su mejilla derecha, goteando en el suelo. Bajó su mirada al suelo y recorrió gran parte de la estancia. El suelo estaba lleno de gotas de un líquido rojo, y allí donde había estado durante más tiempo se había formado un charco del mismo líquido viscoso. Se llevó la mano a la mejilla, miró, sangre. Siguió el recorrido subiendo por la mejilla hasta su ojo derecho y se sorprendió al no notar el tacto de sus pestañas en sus dedos. Dejó el vaso encima del mueble viejo y se dirigió al espejo que tenía junto a la consigna. Una masa negruzca y sanguinolenta había sustituido su ojo derecho. No veía por ese lado de su cuerpo. Resignado, más que asustado o enfurecido, iría a ver a Dee a que le hiciese un examen médico.
Pere salió de su compartimento en dirección a la sala médica donde con seguridad encontraría a Dee. Desde hace meses se pasaba la mayor parte del tiempo encerrado entre esas cuatro paredes metálicas. Cuando Pere le preguntaba, Dee aducía que estaba ampliando sus conocimientos médicos. Desde entonces, Pere no entraba nunca al compartimento médico sin avisar a Dee antes, para no sufrir sus iras, cuando Dee se cabreaba era temible.
Estaba delante de la puerta del compartimento médico. En el camino no se encontró a ningún tripulante. ¿Donde estarían todos? Accionó el mecanismo de apertura de la puerta y entro en la estancia. Allí se encontraban Dee y Froi de espaldas a la compuerta, y Erny en la camilla, totalmente dormido. Seguramente Dee le habría administrado alguna droga para dormirlo mientras reconstruía su pierna.
- Y ahora quien és! Ya he dicho muchas veces que aviséis entes de entrar en la sala médica, mis pacientes necesitan tranquilidad…- Dee dejó de hablar cuando completó tu giro de 180º sobre sus talones y sus ojos se posaron en el ojo de Pere – Coño Capitán, dónde está tu ojo derecho?
Froi también se giró y le miró. La sorpresa inicial reflejada en su cara se ablandó y se tornó lástima y acto seguido se mezcló con un destello de satisfacción. Froi no pudo evitarlo, y Pere se dio cuenta, y Froi notó que Pere se había dado cuenta.
- Te dejo con tu nuevo paciente Dee, luego seguiremos discutiendo sobre estos nuevos artilugios medicina.
- ¿Desde cuando te interesa la tecnología médica, Froi?
Froi no respondió, se dirigió a la puerta pasando muy cerca de Pere y salió de la sala.
- Déjame ver esa herida. Hummm, vaya…Vamos a tener que limpiarte esto. Lo siento Capitán, pero no me queda anestesia local, ¿quieres que te duerma del todo? – Dee dejó entrever su sonrisa, enseñando sus puntiagudos dientes.
- No, prefiero que no me duermas totalmente.
Dee, comenzó a limpiar la zona hasta dejar la cuenca del ojo limpia. La saneó y la tapó con un trozo de tela untada en un resina.
- Esta resina es del planeta Q’mfamal. Está compuesta de microorganismos que se comen la materia en descomposición. Ayudará a que la herida cure. Supurará de vez en cuando durante una semana o dos. Ten…- Dee le alargó un trozo triangular de cuero negro del que pendían dos tiras negras.- no sabes que es? Es un parche. Me decepcionas Capitán, tu que eres tan aficionado a los objetos del siglo XX. He pensado que preferirías llevarlo en vez de los típicos ojos médicos que se llevan antes de los implantes oculares.
Pere se quedó mirando el parche.
- Vamos Capitán, no seas tímido…En cuanto lleguemos al siguiente puerto espacial te podré implantar un nuevo ojo biónico. Piensa en que vas a ganar rango visual! Jajajaja
- ¿Te hace gracia Dee? – Pere dirigió una furiosa mirada al doctor. Empezaba a estar harto de esta situación. Había estado como dormido sin actuar durante mucho tiempo ante los desplantes de la tripulación. La muerte de ella le había afectado, eso era evidente, y ahora era la sombra del Capitán que había sido antaño. Algún resorte de su mecanismo personal había saltado ante la situación y lo había enfurecido.
Dee dejó de reír en seco, quedándose con la boca abierta, a punto de desencajarse.
- Eh..
- Prepárate para el implante, y cuida de los tripulantes como es tu deber. No quiero tener que tomar medidas por escuchar que has sido negligente. Ya sabes cuales son las reglas cuando navegamos por el espacio: las pongo YO! Volveré más tarde para ver como se encuentra Erny.
Pere se dirigió hacia la puerta, dando la espalda a Dee, y se paró delante justo antes de llegar a la compuerta.
- Y por cierto, doctor, se han acabado esas investigaciones que le tienen encerrado en esta sala. A partir de ahora quiero un informe diario de su trabajo, del estado de los pacientes y inventario del material médico. Si necesita realizar alguna investigación o trabajo, me tendrá que presentar un informe previo.
Pere se detuvo justo a la salida de la sala. Se quedó mirando el parche. Pensó por un momento, y finalmente, se lo colocó, anudando con fuerza las tiras entre sí detrás de su cabeza. Se dirigió a su compartimento y cambió de dirección cuando llegó al pasillo que daba a la cocina. Lo tomó y entro en la estancia. Allí estaba Prega, como era de esperar, preparando algún reconstituyente para la tripulacion.
- Prega, tenemos sintetizadores de alimento, ¿es necesario que hagas esto?
La sala estaba llena de humo y repartidos por aquí y por allá formas de ave carbonizadas.
- Prega, déjalo ya. Sintetizas pollos crudos para cocinarlos, es ilógico!
- Pero Capitán, la tripulación ha de comer!
Pere asió un trozo de ave carbonizado.
- ¿Crees que la tripulación se va a comer este trozo de carbón?
- Bueno, no está tan pasado ¿no?
Pere dejó caer el trozo de ave al suelo y se oyó un ruido seco cuando lo tocó.
- Emm…quizás está un poco hecho, si.
- Venga, deja esto. Tengo algo que encomendarte.
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Felicidades, un relato excelente, creo que de los mejores, de verdad. Ahora estoy un poco seco de ideas, pero cada vez tengo más ganas de ver como evoluciona esta historia. ¿Algún voluntario?
Muy bueno. Esto se anima. Aunque cada episodio parece que se van abriendo un sinfín de enigmas. Esto va a ser peor que Lost. A ver si sabemos salir de todas. Me pillo el siguiente.
Si seño… Muy bien escrito…realmente uno de los mejores capitulos….parece que por fin se pone seria la cosa
Juanan tiene asignado el siguiente capitulo, despues de el Puedes ir tu Dee….y luego me apunto yo…que ya hace unos cuantos capitulos que no intervengo…..si se anima algun escritor nuevo le damos prioridad y lo intercalamos donde podamos.
Yo no voy a poder escribir mucho en los próximos días, este finde lo tengo bastante hipotecado. O sea que si quieres seguir tú, troll, adelante.
El capítulo en su origen era más extenso, casi dos capítulos, pero lo he cortado…lo pego o me lo guardo para otra ocasión?
Por mí pégalo, pero hazlo mañana o así para mantener en vilo a la audiencia, es decir a los cuatro o cinco autores del texto xD
Si…froi pega lo que tienes dejando un par de dias de marje…..luego …. a ver si Juanan se anima y cualga algo.
Juas juas, ok, lo pagaré mañana. El capitulo se hará el doble de largo, y espero no putear al Juanan XD
Por mí no sufras. Tú pégalo a ver cómo acaba esto y alego veremos. Esto me está recordando a los libro-juegos de antaño, cuando podías elegir cómo continuaba la historia. ¿Los leíais? Qué tiempos … ains.
Claro que molaban esos libros….libros de 150 paginas con dibujos y que solo tenias que leerte 10 para acabartelo….ideales para Trolls