Relato Troll – Capitulo 10 – Complicaciones
No quiso encargarse de las heridas menores del resto de tripulantes, repartió inhibidores de dolor de rápida absorción y suficientes antiinflamatorios para todos, era una tripulación ruda, no tendrían mayores problemas en recuperarse. Decidió aprovecharse de la situación y dejó a Pere en coma suspendido. Esa maniobra era absolutamente irreglamentaria, el oficial de mayor rango debía estar siempre disponible.
Sólamente quedaba la supervisión de la absorción de la nueva prótesis de Erny, un proceso sencillo que no requeriría de especiales cuidados. Inesperadamente, se produjo un rechazo biológico y todos los sistemas de alarma médicos se dispararon al mismo tiempo. Por si fuera poco, Erny, que se había desmayado a causa del dolor, se despertó súbitamente. La actividad en la sala de enfermería se tornó frenética, los gritos y los lloros de Erny en la mesa de operaciones llenaban el aire.
- ¡Aaaaaah! ¡Me duele mucho!, ¡ponme algo por favor!
- Cállate cabrón, ¡eres una nenaza!
- ¡Por favoor!
- ¡Dee ha dicho que te calles! – La princesa Juanan golpeó fuertemente la cara de Erny, su puño enguantado impactó en su cabeza varias veces antes de que el paciente perdiera el sentido.
- Joder, como te pasas. Sólo me quedaba …
Juanan se giró hacia Dee con los ojos inyectados en sangre, sin mediar palabra se limitó a señalarle de forma amenazante con el dedo, el pulso acelerado y resoplando. El doctor aguantó la mirada a esa zorra impertinente y siguió con su trabajo, ahora un poco más tranquilo.
Un espectador atento adivinaría (de nuevo) una lágrima en los ojos de la princesa, un espectador menos atento creería que era sudor; un espectador morboso vería como la sangre en sus guantes caía al suelo en pequeñas, oscuras, densas y poéticas gotas. Xavier era de esos. El jocoso artillero de la torreta permanecía impávido enmedio de la sala; su mirada estaba fija en el abundante charco de sangre y fluídos artificiales que ensuciaban el suelo. Tras un par de segundos absolutamente inmóvil se puso a cuatro patas como un felino y ágilmente se desplazó hacia el cubo de resíduos a los pies de la mesa. Introdujo una mano en el recipiente y sacó el colgajo de carne que otrora fuera la pierna de Erny. Intentó llevárselo a la boca, pero súbitamente una patada giratoria de Juanan impactó en su cara.
- ¡Eres un cerdo! ¡Cómo te atreves! ¡Que asco, por Kromm!
Xavier reaccionó violentamente soltando un sonoro gruñido, casi se podría decir que era un rugido. Al mismo tiempo, un brillo fosforescente azulado iluminaba su ojos extendiéndose por el interior de su rostro.
- Equisde lol ¡Pareces una bombilla! – rió Troll – normalmente no era tan ocurrente y estuvo riendo para sí mismo un buen rato.
Juanan y Xavier empezaron a intercambiar golpes en una pelea cuerpo a cuerpo, las avanzadas técnicas marciales de la princesa parecían hacerle ganar ventaja pero cada vez que el puño de Xavier impactaba en el cuerpo de Juanan le hacía perder el resuello, obligándola a parar para tomar aire. Xavier, noblemente, esperaba a que la princesa se recuperase y seguía con su táctica de contraataque. En un lance de la lucha golpearon la mesa de operaciones, despertando a Erny de nuevo.
- Agh! ¡Qué dolorrr! ¡No puedo resistirlo! ¡Mátame ahora! ¡Por favor, mátame!
Los lloros de Erny parecieron sacar a Troll de sus pensamientos, se acercó a los dos luchadores, tras dos mandobles con la mano abierta, los sujetó y los levantó a media altura sujetándolos del cuello. Parecían gatos revolviéndose, especialmente Xavier.
Dee explotó en cólera, su voz se elevó por encima de los gritos de Erny.
- ¡Sois unos jodidos salvajes! Estoy hasta los cojones de vuestras bravuconadas, ¡no me estáis dejando trabajar! ¡al final la llorona esta se va a quedar coja si no dejais que me concentre desgraciados!
Erny empezó un leve balbuceo que fue acallado con el puñetazo directo en la nariz que le propinó Dee. Volvió a quedarse inconsciente.
- Xavier, ve al sector de abastecimiento, no es normal que Warrior tarde tanto en recargar sus baterías, quizás tenga algún problema. Troll vamos a necesitar reponer fuerzas, ve a la cocina e intenta procesar algo digerible por una puta vez en tu vida, dile a Prega que te ayude, supongo que a estas alturas habrá acabado de vomitar. Juanan, no me sirves de nada aquí, mueve tu culo hasta el control central y empieza con el protocolo de estabilización. No os quiero volver a ver. !SALID DE MI PUTA SALA DE OPERACIONES!
Todos obedecieron inmediatamente, no se atrevieron a discutir, temerosos, sabían que Dee era capaz de aniquilarlos completamente. Bien fuera a través de las drogas o sencillamente reactivando las nanomáquinas que habían accedido a introducir en su cuerpo al enrolarse en aquél extraño viaje. La princesa Juanan obedeció igualmente, había visto a Dee cometer actos terribles cuando perdía el control y no quería acabar como aquellos cachorros bitnamiesanos…
La realidad era que tanta excitación había provocado un pequeño pico de Cortikloides mutados, al principio los síntomas no eran demasiado molestos -no pasaban de una fuerte erección-, pero ahora empezaba a descontrolarse y no podía permitírselo. Tomó un puñado de pastillas inhibidoras del dispensador automático en su antebrazo y se calmó casi al instante. Le jodió echar a perder una dosis de Kumbotan Rojo, pero no le quedaba más remedio.
Siguió supervisando la absorción de anticuerpos y hormonas en la pierna de Erny, todo parecía correcto. Desde el primer momento en que había empezado la intervención había reparado en el agujero artificial que ese maldito yonki tenía en su pierna dañada. Había hecho un esfuerzo encomiable para reparar las conexiones nerviosas que salían de allí, pero ahora necesitaba unos minutos más para introducir las variaciones biónicas que su perversa mente había imaginado. La cara de Erny estaba completamente desencajada por el dolor, por otro lado los numerosos hematomas producidos por los puñetazos que había recibido le habían deformado tanto el rostro que ni las prostitutas de K-441 se atreverían a acercársele. De todas formas, no era nada que un poco de cirugía creativa no pudiera solucionar. Dee sonrió para sí. El puto Erny había sido el desahogo en aquellos momentos de tensión, en el fondo todos tuvieron miedo mientras la Calypso intentaba huir de sus perseguidores, pero eran demasiado machos para decirlo abiertamente…
La voz de Froi en el intercomunicador interrumpió esos pensamientos.
- Dee. ¿Vas a encargarte ahora del capitán?.
- ¿Sigue inconsciente? – inquirió Dee.
- Aparentemente sí.
- Excelente. Ha llegado nuestro momento, Froi.