Capítulo 18: La caja
Prega salió de la cabina de pilotaje intranquilo. Por un momento había perdido el férreo autocontrol cuando Pere le había encomendado la misión. ¡Por fin algo a la altura de sus habilidades! Había dejado que sus emociones se escaparan a su dominio y al salir de la cabina, había dejado entrever a Pere, de manera involuntaria, su verdadera velocidad. Eso no debería haber pasado. Debería andar con cuidado en el futuro. Prega tenía que recopilar información sobre los movimientos de Dee y Froi y sabia como hacerlo. Su cometido en la nave, cuando no estaban en situación de combate, le permitía largos momentos de tranquilidad. Nadie quería saber como un cocinero realizaba su trabajo cuando tenían un moderno equipo de cocina sintetizada que lo realizaba de manera limpia y al gusto personal de la persona que lo utilizaba. Solo Pere, aficionado a todo lo antiguo, le encargaba cada día la comida. Desde su lugar en la cocina podía entrenar su cuerpo y su espíritu en esos momentos de tranquilidad, y habia descubierto la manera de utilizar los conductos de aire para moverse por la “Calypso” a su antojo y sin ser detectado. Froi habia instalado unos simples dispositivos de seguridad en la entrada de estos conductos, pero Prega, con perseverancia, había conseguido de manera ilegal un dispositivo en una colonia minera que los desactivaba durante unos instantes. Prega se dirigió a la cocina con acostumbrado y estudiado aire taciturno y cerró la puerta al entrar. Nadie lo molestaría. Utilizó un viejo cubo de basura metálico para poder ponerse a la altura de la boca del conducto de aire, activó su inhibidor y se introdujo en el tubo. Los conductos se distribuían por todo la nave, formando una estructura laberíntica que Prega había tardado semanas en aprenderse de memoria. Si fuese necesario, podría llegar a cualquier sitio a oscuras. Otra técnica de la disciplina marcial que habia estudiado: conocer su entorno y adaptarse a él en cualquier circunstancia. Finalmente, llegó al compartimento médico. Desde la altura podía contemplar la totalidad de la sala. Justo debajo de el se encontraba la litera, con Erny encima. Erny miró en dirección suya y directamente a sus ojos. Si no fuera porque sabía que estaba inconsciente, se diría que lo había visto. Dee estaba, como de costumbre, ocupado frente a la pantalla de diagnósticos. Al fijarse, Prega se sorprendió que lo que Dee estaba estudiando en la pantalla era un objeto ovoide prácticamente liso, y no le pareció un objeto médico. Más bien parecía un gran canto rodado. En la superficie de la “piedra” había unas extrañas inscripciones. Prega decidió vigilar la estancia de manera remota, así que sacó de su cinturón dos objetos parecidos a un botón y los colocó en las rejillas del respiradero. Seguidamente, para comprobar el correcto funcionamiento, activó una pequeña consola en su antebrazo izquierdo disimulada en una muñequera. La pantalla se encendió y dos imágenes mostraron el interior de la sala médica. Dee pocas veces salía de la consulta médica, así que Prega ajustó una de las imágenes para que fuera una vista completa de la sala, y la otra la ajustó para ver al detalle la pantalla de la consola médica. Para asegurarse de que los dispositivos de vigilancia no fueran inspeccionados si los descubrían, incorporó una pequeña carga explosiva a una rejilla cercana a los mismos con un sensor de proximidad de manera que estallase al menor indicio. No era un lugar con mucha sujeción para una carga explosiva, pero sería suficiente por el momento. Además, podía desactivar a distancia la detonación si fuese necesario. Después volvió por los conductos de nuevo hasta la cocina y desde allí se dirigió a la bodega. No se cruzó con nadie, cosa que le extrañó. Mejor, así podría trabajar con tranquilidad. Para vigilar a Froi tendría que utilizar algo diferente. Froi nunca estaba en el mismo sitio por mucho tiempo. Debería seguirlo personalmente o adherir a su persona algún dispositivo de vigilancia. Optó por esto último: Froi se daría cuenta si rondaba demasiado tiempo cerca suyo. En este caso, necesitaría algún artilugio más sofisticado, algo que necesitaría sacar de su taquilla en el compartimento de la bodega. Prega abrió la compuerta de la bodega y entró. Intento accionar la luz del compartimento sin éxito, no funcionaba. Esperó hasta que sus ojos se adaptaran mejor a la oscuridad, levantó el brazo izquierdo y tocó la muñequera. Una pequeña luz de color rojo empezó a iluminar la estancia. Prega miró a su derecha, allí estab su taquilla, y también la caja. La caja que habían embarcado hace meses. Desde entonces la “Calypso” y sus tripulantes habían protagonizado situaciones extrañas y en su gran mayoría peligrosas. Es curioso que no lo hubiera relacionado hasta entonces. Curioso, se dirigió hace la misma. Todos los sensores de vgilancia que se habían instalado desde que llegó la caja los había desactivado o hackeado Froi. No le gustaba que hubieran sistemas fuera de su control en la nave. Solo la caja se había resistido. No había manera de abrirla. De hecho, solo la forma cúbica y la seguridad de que en su interior portaba algo le hacía merecedora de ese nombre, porque no se veían fisuras ni aperturas que indicaran la situación de una tapa o compuerta para abrirla. Todo lo que había intentado Froi para abrirla había sido inútil: escáneres de alta resolución, láseres de espectro elevado… La “caja” parecía impenetrable. Después de un tiempo, lo dejó correr, aunque sabía que Froi seguía pensando en ello. No le gustaba ser derrotado. Que lástima que no se pudiera abrir. “Ábrete sésamo”, “Abracadabra”. Prega se rió para sus adentros. Que estúpido, si fuera tan fácil. Prega se dirigió a su taquilla, accionó el mecanismo para abrirla, pero no se abrió.
- Ya estamos, otra vez se ha atascado. Mira que le dije a Troll que la revisara. Que fastidio.
Prega intentó abrir la taquilla, accionando el mecanismo, pero la taquilla no se abría. A cada intento, se incrementaba la impaciencia de Prega. No era propio de el dejar escapar sus sentimientos, pero allí nadie se lo reprocharía.
- Mierda! Ábrete ya! – Gritó con autoridad.
En ese momento, oyó un “click” a su espalda. Prega se giró rápidamente en dirección al sonido mientras su cuerpo respondía poniéndose en guardia. A medida que se giraba Prega pudo comprobar que el ruido procedía de la caja. La parte superior de la caja había desaparecido, y del interior procedía una tenue luz blanca. Inmediatamente Prega empezó a notar una leve vibración que procedía de la caja y sus oidos empezaron a pitar. El zumbido aumentó lentamente de nivel y el pitido de los oídos de Prega comenzó a hacerse insoportable.
Froi se encontraba en su compartimento repasando los protocolos de seguridad, cuando un pitidito de alarma sonó a sus espaldas. Una pequeña luz roja sobre una consola le avisaba que debía mirar a la pantalla. Froi se giró y encendió el monitor. La escena mostraba a Prega postrado de rodillas con las manos en los oídos y detrás suyo, la “caja” abierta.
- No me jodas…
Froi accionó un pequeño intercomunicador.
- Dee, necesito que veas una cosa, inmediatamente.
El tono de Froi no permitía negativas.
- De acuerdo, ahora mismo voy.
Erny se encontraba tumbado en la litera. Hacía unos momentos le había parecido ver la cara de Prega en el techo. Estaba alucinando, seguro. ¿Que tendría que hacer Prega en el techo? En su ensoñación, oyó como Dee maldecía y le tocaba la pierna. Un súbito dolor le recorrió toda la pierna.
- Aaaaaaaaaaaahhhh!
- Ooooh, perdona, amigo, pensaba que estaría durmiendo, jejeje. Jode ¿eeehhh? Eh! Eh! no te duermas – Dee volvió a tocar la pierna de Erny, esta vez con más fuerza y Erny volvió a retorcerse de dolor – Préstame atención! He de dejarte un momento, amiguito. No te muevas de aquí ¿eh?
Erny oyó como se abría la compuerta de la sala médica y se volvía a cerrar. En ese instante, comenzó a notar una vibración, cada vez más acentuada. Se esforzó en abrir los ojos. Una pulsación de dolor le irradiaba desde la pierna y le recorría todo el cuerpo. Fijó su mirada en el techo. Allí, donde había creído ver la cara de Prega se encontraba una rejilla de ventilación. De la rejilla colgaba algo que no llegaba a reconocer. Se esforzó un poco más. La vibración aumentó de intensidad y el pequeño objeto que colgaba de la rejilla cayó sobre la mano derecha de Erny. Con gran esfuerzo Erny giró su cabeza hacia la mano y se fijó en el objeto. En seguida lo reconoció: era una pequeña mina de proximidad y se había activado!
- Maldito hijo de put…
Erny dejó escapar la mina de su mano y se recogió lo mejor que pudo en la camilla. La mina hizo explosión antes de llegar al suelo.
Prega intentó amortiguar el sonido poniéndose las manos en los oídos, pero el sonido aumentaba y cada vez le resultaba mas difícil soportarlo. La estructura de la nave comenzó a resonar con la frecuencia del zumbido, y en la lejanía se produjo una explosión. Pronto toda la estructura metálica del fuselaje comenzó vibrar. Las alarmas de la “Calypso” comenzaron a sonar, el motor de hiperimpulso se detuvo y la nave salió de velocidad luz, quedando a la deriva y sin impulso. Todos los sistemas electrónicos principales comenzaron a fallar, primero los de armamento, luego los de defensa y después los de navegación. Los sistemas principales de gravitación artificial y soporte vital también fallaron. Prega, por un momento, se vio levitando en medio de la bodega, sin aire que respirar y soportando un zumbido que hacía sangrar sus oídos y su nariz. Pronto se pusieron en marcha los sistemas secundarios de gravitación y soporte vital y Prega calló bruscamente al suelo, quedando inconsciente, dejando un charco de sangre. Una onda de choque procedente del objeto sacudió toda la “Calypso” e inmediatamente el zumbido paró y la nave quedó en un silencio sepulcral. Un objeto ovoide con extrañas inscripciones asomaba por encima de la caja, que se había vuelto a cerrar. Inexplicablemente el objeto se sostenía sobre uno de sus extremos, sobre una punta, cuando la lógica diría que debería descansar sobre uno de sus lados.