Hombre lobo andalú, el musical
Sinopsis de la obra sacada del dossier de prensa
En una Sevilla de otra dimensión, concretamente en la calle “Carpatos Streett”, vive Manolo Malaspintas, un gitano que se cree licantropo (Hombre Lobo) por el abundante pelo que tiene. Manolo y su novia Lolita Cienfuegos abrumados por no poder pagar el alquiler van en busca de una vivienda, por lo que se instalarán en la “Comuna de Chichihualpa”, regentada por un mexicano llamado Rafaelito Guacamole, llegando justo en el momento que se va a celebrar un concurso de poemas y canciones…vivirán divertidas aventuras y conocerán a singulares personajes.
Comentario
Recomendable, una obra de teatro como dios manda, una agradabilísima sorpresa y teatro de verdad, excelentemente interpretado, bastante bien escrito y muy bien dirigido; lástima que el apartado técnico no estuviera a la altura: la sonoridad de los micrófonos dejaba bastante que desear, errores achacables a la infraestructura del teatro, supongo.
A pesar de pudiera parecer un poco irregular en algunos tramos, la verdad es que salimos del teatro plenamente satisfechos, hubo momentos que nos estábamos retorciendo de risa con lágrimas en los ojos, disfrutamos muchísimo. Los actores están en un momento dulce durante toda la función y eso es algo que se agradece enormemente. David Piñol tiene una presencia escénica bestial, da la sensación que está actuando delante de un espejo, tal es su control del cuerpo, compone un personaje deliciosamente trabajado, con millones de detalles que llaman la atención, es muy difícil dejar de mirarlo porque siempre tiene preparado un gesto, un movimiento, una interjección que le da una coherencia difícil de describir. Ferran Peña se multiplica en trescientos mil personajes, algunos más afortunados que otros, aunque la culminación es un aborígen samoano de sangre baturra que se marca una jota aragonesa que es pura miel. Definitivamente a alguien se le apareció un ángel de inspiración para mezclar en un mismo ente unas greñas jamaicanas y un cachirulo baturro. Cristina Delgado es quizás la más desafortunada, como mínimo en la función de ayer, sus números musicales no estuvieron a la altura, cantaba fuera de tono, como si no fuera capaz de oirse, yo le doy el beneficio de la duda, en cuanto a interpretación de texto y gestual estuvo maravillosa. Es una obra de sal gorda, de caca culo pedo pis, de chistes fáciles y accesibles aunque con algunos momentos de muy mala leche que quizás lo único que le falta es una historia un poco más trabajada desde el punto narrativo ya que en ocasiones daba la sensación de ser una consecución de gags.
Mis más sinceras felicitaciones a todo el elenco y a la dirección del teatro por poner en escena una obra tan gamberra y divertida, ejemplo de buen teatro y garantía de diversión a garantizada. Yo ya soy fan de esta pequeña compañía.

